Tras 20 días de supervivencia a base de sandwiches y pizzas congeladas, ha llegado el momento que todo hombre pasa en su Erasmus que, como yo, no ha cojido una sarten en su vida. El momento de cocinar. Además, tenía bastante preocupada a mi vecina de corridor que temía por mi vida, lo cual ha sido una motivación extra para ponerme en frente de los hornillos (si esque se dice así).
El caso es que realmente sabes que tienes que hacerlo algún día, pero tratas de aguantar hasta que acabas hasta arriba de sandwiches y pizzas. De modo que tras armarte de valor, te vas al supermercado, y te compras lo más básico e incompleto que te puedas echar a la cara, una bolsita de macarrones.
¿Sal? Nooo… ¿Aceite? Pa’ queee… Y tomate, al natural. Una vez hecha la compra, nos dirigimos al corridor para perpetrar el crimen. Con dos variables en mis manos, macarrones y tomate, empiezan a surgir las dudas para acabar de hundirte y demostrarte lo asombrosamente inútil que puedes llegar a ser en una cocina. El fuego… ¿Al cinco o al seis?, los macarrones ¿desde el principio o cuando hierva el agua?, ¿cuánto tiempo? Joder! Que complicao es hacer unos macarrones!! Pero finalmente controlas la situación, y más mal que bien acabas haciendo tus primeros macarrones. El tomate, crudo, por supuesto.
Bueno, he de aclarar que he decidido hacerme un cocinillas de verdad durante este año, es uno de mis objetivos, así que ¡temblad Arguiñano y Fernan Adriá!
Nota: Como se que mis progenitores leen el presente blog… Mamá, no te preocupes, ¡en realidad como bien!
Nota 2: Hablando un poquito más en serio, para todos los que tengan que enfrentarse algún día al maravilloso mundo de la cocina, aquí os dejo un blog donde podéis encontrar recetas de cocina y el ‘how t do‘. Aunque no he investigado mucho, si descubro alguna web interesante de cocina la publicaré. Aquí tenéis:



















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